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¿Te atreverías a poner esta canción a tu madre?



Actualizado

Como un ‘trend’ de Tik Tok puede abrir ante ti lo más granado del ‘tórrido’ escenario musical en el que se mueven los más jóvenes (y hacerte sens de otro planeta).

¿Te atreverías a poner esta canción a tu madre?

A propósito de ese ‘tendance’ de Tik Tok que reza algo así como «¿te atreverías a poner esa canción a tu madre?», me he topado de bruces con un tema llamado ‘Delincuente’ (ruego disculpen mi ‘ignorancia musical’ porque no la conocía hasta el momento) que, por lo que pudo leer luego, quedó en segunda posición en la lista de las 10 mejores canciones de 2022, elaborado para la revista ‘Time’. Y su letra, entre otras cosas, dice (vuelvo a pedir perdón, esta vez, por lo que voy a escribir):

Quiero meterte, quiero meterte en mi habitación
Quítate lo’ Jordan’, quítate el pantalón
Ven, que te espero sin panty
Encima el gabetero te tengo tu condon

Dejamelo lleno ‘e leche
Y no hagamos mucha bulla que mi hermano no sospeche
Que tengo un delicuente en mi cama
Que me rompa el culo en cuatro, despues que me lo mama…

More, no sigo, porque creo que, con estas dos estrofas ‘de nada’, ya se entiende a la perfección el ‘mensaje’ (presuntamente perturbador y no sé qué movidas más) que encierra la canción. Al escucharla por primera vez hace unos días (llámenme ‘abuela’ fuera de onda), reconozco que me quedé bastante flipada. No es que me escandaliceporque, a estas alturas, una ya está curada de espanto, sino que me dio por pensar en que, en el escenario musical, lo que hay entre mi generación e, incluso, la de mis padres o abuelos y los chavales de ahora, no es una simple brecha, sino la Falla de San Andrés (California).

Continuando con mi desarrollo mental, imaginar que habría dicho mi abuela si mi madre le hubiera puesto, en sud día, una canción de los Beatles (cosa que creo que no sucedió). Luego, en qué cara se le habría quedado a mi propia madre si hubiera oído el «Estoy en llamas» de Springsteen con el que la ‘torturé’, una y otra vez, Durante los años centrales de mi adolescencia y que, entre otras cosas, decía:

Oye niña, ¿está tu papá en casa?
¿Se fue y te dejó sola? mmmm
tengo un mal deseo
Oh, oh, oh, estoy en llamas

Dime ahora, cariño, ¿es amable contigo?
¿Y puede él hacerte las cosas que yo hago? Oh no
Puedo llevarte más alto
Oh, oh, oh, estoy en llamas

Y no pude evitar preguntarme (en plan abuela, otra vez): ¿cómo puede haber tantísima diferencia entre esa adolescencia musical ochentera, insinuante pero algo ‘naif’, que yo viví y la ‘calentorra’ obviedad de los ‘temazos’ de ahora? Vale, que si, que Cristina del Valle y Alberto Comesaña de ‘Amistades Peligrosas’ también caldearon al personal a principios de los 90 con sus tórridas composiciones, pero es que el salto cuantitativo entre aquello y esto, est de record olímpico imposible de batir.

En cualquier caso, a pesar de que me espanta mantenga todo este tipo de música, reconozco que, al menos, me gusta las orejas abiertas para saber lo que hay ahí fuera y…. seguir escuchando a ‘mi Springsteen’ (aunque sus canciones no están entre las mejores del año, según ‘Time’).

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