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Scaloni, o el sol que irradia la cordura en Argentina

En medio de la grandilocuencia del drama, del paroxismo de la tragedia, de la invocación a la taumaturgia –“Allá donde estés, Diego”-, del momento culminante que se iba a vivir en la historia del futbol mundial, sino del planeta, sonó su voz serena y aquietada. «Es solo una fiesta de futbol y un partido de fútbol se puede perder».

¿Sería la cordura la plus aportación de Lionel Scaloni una argentina? Seguramente son muchas las virtudes inyectadas a un equipo qu’permaneció 36 juegos sin perderque sucumbió ante Arabia Saudi, que resucitó ante México, que despachó a Polonia, que liquidó a Australia, que destruido en Países Bajos, y que se deshaga de una parte Croacia del camino hacia la final, pero la del sentido común es una de ellas.

Devoción a la discreción

«A la mañana siguiente va a salir el sol», dijo la víspera del duelo frente a México, cuando Argentina estaba al borde del precipicio. Salió el sol con su reconfortante calor tras la noche que parecía el final de los tiempos. Y saldrá el sol quede Argentina primera o cuarta del Mundial de Qatar.

Primero interino para sustituir a Jorge Sampaoli una raíz del fracaso de Rusia; seis meses después confirmado en el cargo de seleccionador absoluto; más tarde elogiado por la mejora del equipo y finalmente renovado tras la conquista del copa america, la carrera de Scaloni, devota de la discreción, ha experimentado la lenta eclosión hasta el púlpito principal del fútbol albiceleste.

Fichado con su hermano

The toca ahora dar la cara a alguien que se cobijaba en la sombra. Scaloni estuvieron siempre en uno segundo plano No como un signo de cobardía, sino de modestia. Llegó al fútbol español por A Coruña, cuando tenía 19 años y mediante un fichaje que apareció su hermano Mauro (23). Lionel iba jugó en el Deportivo y Mauro, en el Fabril. La primera experiencia futbolística no pudo ser peor. Lionel fue sustituido a los tres minutos del debut por la expulsión del meta Songo’o y Mauro no fue ni convocado. Al día siguiente salió el sol.

Ocho años estuvo en A Coruña, seguido de etapas más breves en el Racing de Santander, West Ham, Lazio, Mallorca y Atalanta, donde se jubiló en 2015. The estancia de 18 meses en la isla balear le convenció para establecer su residentncia en Calvià, además de haber conocido allí a su mujer. Ante el vértigo de no saber qué hacer con su vida a los 37 años, optó por sacarse el título de entrenador. Las obligadas prácticas del Nivel B lo realizaron en el equipo cadete del Son Caliu.

veces sede internacional

Desde Mallorca saltó a Sevillareclamado por Scaloni, ya su vera estuvo hasta que la destitución del técnico le dejó al frente de la absoluta mientras dirigió a la selección sub-20 con sus íntimos Walter Samuel y Pablo Aimar, amigos desde que conquistador el Mundial de Malasia de 1997 precisamente de esta categoría.

«Yo, ¿qué será un patadura, siempre me levanté y seguí hacia adelante. Is lo que necesito y quiero de mis jugadores. Y después, que pase lo que tenga que pasar», en la víspera del vital duelo con México Scaloni, que dijo apenas fue siete veces internacional. Desde joven supo cuál era su lugar. El acompañante secundario de la figura del momento, Juan Román Riquelme o el propio Aimar en la epoca juvenil, y de Lionel Messi desde que lleva el chándal de entrenador.

El espíritu del país

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Por no tener, Scaloni no tiene discurso filosófico –“el fútbol consiste en intentar hacer un gol y que no te lo marquen»- ni libreta –»ya saben que soy poco de los sistemas tácticos»- ni un modelo programático que ampare hasta lo inexplicable. «Todos los partidos son momentos y no siempre gana el que juega mejor ni el que tira más veces al arco», sostiene, mientras disfruta de un Messi que arrastra a todo el país, enfebrecido por conquistar el título.

Pero Scaloni, 44, si tiene humanidad enviar un saludo a los habitantes de Pujato, Santa Fe, su pueblo natal, extremado por un fatal accidente de circulación y tiene la cordura de atajar la batalla dialéctica con Países Bajos: «El partido se jugó como se tiene que jugar. Hay momentos que atacar, otros que defiendes y otros en los que hay discusiones en el campo, pero ni más ni menos”. espíritu de su país. El sol siempre luce en Argentina con Scaloni.