Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics o YouTube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Haga clic en el botón para consultar nuestra Política de Privacidad.

literatura vasca | Katixa Agirre lanza al metaverso para pensar la utopía feminista

28/12/2022 a las 08:27

HEC


La autora vasca imaginó los próximos años del siglo marcados por una rica confusión entre lo real y lo virtual

literatura vasca tener un pequeño número de lectores en su idioma original pero eso no afecta a su imaginario que poco tiene de reducido. Las letras vascas apuestan fuerte mucho más allá de lo ancestral. El euskera sirve perfectamente para escribir novelas de ficción especulativa como demuestra ‘De nuevo centauro’, de Katixa Agirre (Tránsito), que tras la excelente acogida de ‘Las madres no’, construyen un mundo a mediados del siglo XXI en el que el mayor parte de sus habitantes han llegado ya al cuerpo físico para experimentar en los placeres que pueden depararle la realidad virtual. La protagonista, por ejemplo, es una diseñadora tecnológica que trabajó en un sobrio proyecto Mary Wollstonecraft, autora de la seminal ‘Vindicación de los derechos de la mujer’ y madre de Mary Shelley, madre a su vez de la criatura de Frankenstein. La tecnología del momento permite a Paula compartir cama con la imagen de la autora del siglo XVIII.

No es Agirre (Vitoria, 1981), según cuenta, una gran lectora de ciencia ficción pero sí le interesa el género como tierra fértil para el pensamiento utópico, a poco a la manera en que lo empleaba Ursula K. Le Guin. «Aunque la autora de ‘La mano izquierda de la oscuridad’ inventaba mundos muy lejanos y fantasiosos, yo pienso en un futuro mucho más inminente y realista», explica el autor en Barcelona. Al fin y al cabo, muchos de los ‘inventos’ que menudean en su novela, como los hápticos trajes que nos permiten ‘felt’ el metaverso existente ya aunque todavía no sean de uso masivo.

Posible pecado moral

In the time of Le Guin, cuya primera novela se publicó en 1959, the future era todavía un país muy lejano, pero en la actualidad la percepción tecnológica formó parte de nuestro pensamiento, hemos visto cómo internet puede cambiarnos la vida y es fácil , por lo menos lo es para Agirre, imaginar cómo será ese futuro digital. «Vivimos la realidad en una vida en la que la imaginacion tiene un gran peso. Ahí están los mitos que nos fundan como sociedad, nuestra imaginación personal tiene un gran peso, así que creo que es absurdo querer trazar una frontera entre ficción y realidad”.

Auque a la autora una guia Conciencia marcadamente feminista, no ha querido, apuntala, hacer una fábula con moraleja. Nada de un ‘1984’ apropiado para la época. Le gusta más moverse en un territorio ambiguo donde las cosas no sean tan fijas como creer. En ‘De nuevo centauro’ -una alusión a un ser híbrido que puede ser a la vez hombre y caballo-, el personaje de Paula entraba en el metaverso como hombre y es mujer en el mundo físico. Pura y rió confusión. «Creo que la próxima gran revolución es la idea de que los géneros no son algo fijo. Yo soy profesora en la universidad y es algo que veo en el comportamiento de mis alumnos. Llevan otro rollo, no se identifican con el binarismo y lo hacen de forma natural. Si aspiramos al fin de la opresión de un genero por otro, esa parece una buena vía de comprensión”.

No mostrarse apocalíptica respecto al futuro, no invalida la crítica para la autora, profesora de Comunicación Audiovisual, que Vive con cierta culpabilidad su relación con la tecnología. «El sistema está hecho para extraer todos los datos y atraparte como cliente. Necesitamos ser más críticas, menos confiados. Entramos en Google, nos pareció un buscador genial y cuando nos quisimos dar cuenta toda nuestra vida ha quedado atrapado ahí para que ‘genios del mal ‘como Elon Musk saquen todo el provecho en un mundo en el que la riqueza se acumula en unas pocas personas y cada vez hay menos poder adquisitivo para la mayoría Habra que sacar la metralleta… metaforicamente, eso si”.