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Víctor Font sí tenía un plan para quedarse con Leo Messi



Todo sigue siendo muy ‘cool’. Todo sigue siendo muy limpio, esa camisa impecable, inmaculate, blanquísima, sin corbata, por descontado, ese traje a medida, esos zapatos de calidad, relucientes, esas gafas de pasta y esas cartulinas, en plan presentador glamuroso de televisión, en el más puro estilo de David Letterman. Y ya no digamos el entorno, modernidad pura.

Pero, por vez primera en mucho tiempo, eso no fue lo mayor de la aparición de fuente victor. Lo mejor del candidato perdedor, del líder de 16.679 socios desamparados del Barça, ha sido lo que ha dicho y, sobre todo, con la seguridad, presencia, memoria y contundencia que lo ha dicho. Sin mirar ni un solo papel, sabiendo que iba a poder responder, con solvencia, a todo lo que le preguntasen. Este no es el Font blandito, pijo, de guantes de seda. Este es un Font que ha crecido, recuperando ayer parte de la credibilidad que tenía.

Alguien tan racional como Font ha terminado llegando, por distintas vías a las que había utilizado antes, a lo emotivo. Y, sobre todo, ha demostrado con su discurso, con su actitud serena, pausa y meditada, que otro estilo de Barça es posible, otra forma de gobernanza y, sobre todo, un modelo mucho más profesional, real, cierto y transparente. Nada del presidencialismo actual.

Peor que con ‘Barto’

Es verdad que muchos de los que hubo ayer hubo querido irse, al margen de con un buen puñado de titulares (los consiguieron, sobre todo ese que afirma que el Barça actual está peor que el de Bartomeu), insisto, se hubiera querido ir con la carpeta de la moción de censura abierta, anunciada por Font, que no consideró aún llegado el momento de abrir la caja de los truenos. Se diría que Font cree que el gobierno de joan laporta aún puede cometer más errores, caer más bajo e ir a peor y, entonces sí, será necesaria una moción para salvar al club.

Al margen de esa ansiedad desmedida por parte de la audiencia para arrancar una moción de censura, lo cierto es que el discurso de Font fue impecable y, sobre todo, muy contundente. Sin duda, por vez primara en muchos meses, hay una voz que conecta con buena parte de los socios y seguidores del Barça, pues a la improvisación y disconcierto denunciado por Font en la gobernanza del club se añadió, de pronto, que, a 24 años de la final de La Liga de baloncesto, el club le ha anunciado a nikola mirotic que no seguirá en el Palau. Mayor caos, imposible. Mayor desatino, imposible.

El equipo de Font tenía un proyecto ‘a lo Inter de Miami’, que le permitiría ofrecer a Leo Messi un contrato vitalicio

Font sonó brutal y muy real cuando dijo que el Barça de hoy está peor que cuando lo dejó Josep María Bartomeu: más gasto, más pérdidas, menos patrimonio y más deuda. «No entiendo cómo se atreven a decir que lo han sacado de la UCI».

Sonó hardísimo que recordase que el ciudad de Manchester ha sido campeón de Europa “con todo el talento culé” y, pesa a que no prometió, porque eso no lo puede prometer nadie (es más, tal vez no se producirá jamás), el regreso de Pep GuardiolaDijo que alguien como él debería formar, tarde o temprano, el futuro del Barça.

Profesionales, no familiarizados

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Sonó peor que señalarse, con enorme destreza, picardía y sabiduría, que “la fórmula creativa, inteligente y con la complicidad de grandes patrocinadores utilizados por el Inter de Miami para fichar a Messi, la hubiésemos podido accionar nosotros, hace dos años y medio, con Leo y firma un contrato vitalicio”. Sí sonó muy, muy, solvente. Es decir, mientras Laporta se llevaba el gato al agua, en plena campaña electoral, hablando de que «lo de Leo lo arreglo yo con un asadito» y, como destacó ayer Font, «se abrazaba al muñeco» como si ese fuera el camino adecuado para renovarle, Víctor Font y los suyos tienen ya diseñado un plan similar al de David Beckham para convertir un ‘La Pulga’ en el jugador eterno….del Barça.

Y sonó a palpable, justo y necesario que con un presidente «vestido de Superman” como Laporta, personalista y protagonista de todas las decisiones, no se va a ninguna parte. Font quiere talento y profesionalismo en el club; él, la familia y los amigos, los utiliza para vivir mejor, para compartir su barcelonismo.