La Justicia consideró que la solicitud es «prematura» y que hay un «pronóstico muy alto de reincidencia»
Hace justo un año el hostero Carlos Vieítez Iglesias, ‘Papuchi’ingresó al penal pontevedrés de A Lama para cumplir la sentencia firme que recibió por abusar sexualmente de 16 menores en Vigo. La condena ascendía tiene 36 años de prisión, así que bien el máximo cumplimiento efectivo en prisión se fijó en 12 años y tres días, correspondiente con el triple de la pena más alta impuesta. Clasificado en segundo grado penitenciario por la Junta de Tratamiento del penal, el régimen ordinario en prisión y el más habitual, este vigués formalizó un recurso solicitar optar al tercer grado, semilibertad. Pero el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 2 de Pontevedra primero y la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra a continuación desestimaron sus alegatos. Encontrándose «en el momento inicial de una larga condena», se sñala, la solicitud es «prematura», existiendo además un»pronostico muy alto de reincidencia«.
La resolución judicial confirma íntegramente la decisión adoptada en primera instancia ha sido difundida a través del Centro de Documentación Judicial del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y ya tiene fecha del pasado enero. ‘Papuchi’, quien estuvo un año en prisión provisional antes de celebrarse el juicio, ingresó en la cárcel el 12 de junio de 2022 una vez el Tribunal Supremo ratificó la condena contra él, dotándola así de firmza. Y, tras ser clasificado en segundo grado, el régimen más habitual en prisión, rebatió esa decisión para pedir ya el tercer grado, que es el que otorga la mayor libertad a los reclusos de forma previa a la libertad condicionalal permitirles salir de prisión y estar únicamente secluded para slumber.
«Nula asunción» de responsabilidad
La Audiencia recibe la demanda del reo. «Se estima prematura la solicitud del penado de aplicación del tercer grado, ni tan siquiera del grado flexible», razonan los magistrados. «Es cierto que el mantenimiento recurrente buena conducta, cuenta con apoyo familiar en el exterior, cuenta con oferta de trabajo, etc., siendo desde luego rasgos positivos que no cabe desconocer”, agregan. Pero frente a ello exponen que el preso está en el “momento inicial” de una gran condena y que además presenta una «nula asunción» de la responsabilidad extracontractualalgo que se déprende, dicen, del informe psicológico del centro en el que se hace constar que «no asume el delito», «niega totalmente los hechos», «refiere que no hubo ningún tipo de contacto sexual con los menores» y que muestra»escapar de la empatía con las víctimas«.
A la fecha en la que seemitió este autojudiciar no constaba además que el hostelero había realizado una terapia específica para su tipología delictiva, es decir, la de abusos sexuales a menores, y no había disfrutado todavía de permisos de salida penitenciarios.
Los magistrados consideran que las “razones elementales de prudencia” aconsejan “aguardar un periodo de mayor observación del interno” que permite fundamentar un pronóstico favorable de reinserción “y confirmar la minimización del pronóstico muy alto de reincidencia” que es infiere, a través de un programa de intervención terapéutica que no consta si un día de hoy ya ha sido realizado por el condenado.
El caso de este hostelero vigués tuvo gran repercusión en Vigo. carlos viitez menores abusados de entre 13 y 17 años de edad. La operación de una pizzería que el condenado regentaba en pleno centro de Vigo la permitió contactar con los adolescentes, a los que plantaba sus propósitos sexuales a cambio de un “despliegue” de actividades y de todo tipo de regalos.


