Sin un motor de combustión interna, ¿qué es un Porsche 911? La pregunta, casi filosófica en una Alemania que ha elevado el motor térmico al rango de emblema cultural nacional, sigue torturando al automóvil, la industria puntera del país. Hasta el punto de que se ha embarcado en una batalla muy controvertida para mantener el motor térmico más allá del límite de 2035, negociado en otoño de 2022 en Bruselas, fecha en la que se supone que desaparecerán de los vehículos nuevos. Berlín, que pospuso la aprobación de la legislación, argumenta que este motor podría ser alimentado por combustibles sintéticos -o «e-fuels»- presentados como “casi neutral en carbono”.
Al otro lado del Rin, el debate sobre el futuro de la máquina térmica se venía gestando desde hacía varios meses, sin lograr imponerse en lo más alto de la agenda política. Ha dado un giro decisivo desde la llegada al frente de Volkswagen del jefe de Porsche, Oliver Blume, el 1oh Septiembre de 2022. Mientras Herbert Diess, su antecesor al frente del primer fabricante europeo, apuesta todo por el coche a pilas, Mr. Blume se resiste a creer en el fin del mítico rugido de Porsche. Y encontró entre los liberales del FDP, miembros de la coalición tripartita del canciller Olaf Scholz, un oído atento.
Según información de Handelsblatt El viernes 10 de marzo, Berlín tenía buenas esperanzas de ganar el caso en esta negociación europea. Una forma de compromiso sería encontrar una definición de automóviles neutrales para el clima que no se base únicamente en los gases de escape. Aún así, esta rebelión alemana de última hora ha causado problemas en Bruselas, donde se teme que tal táctica pueda servir de ejemplo a otros países de la Unión Europea que deseen proteger lo que mencionan como intereses nacionales vitales.
Balance energético detallado de los combustibles electrónicos
El fabricante alemán Porsche, en primera línea en el expediente, apuesta fuerte por los “e-fuels”. Así, invirtió, en abril de 2022, 75 millones de dólares (71 millones de euros) en una empresa especializada, HIF Global LLC, que aprovecha los potentes vientos del sur de Chile para fabricar un combustible sintético “funcionamiento potencialmente casi neutro en CO₂ de los motores de combustión”, promete la empresa. Los grupos Siemens Energy y ExxonMobil también forman parte del proyecto. Este es el primer sitio de fabricación de combustible electrónico a escala industrial.
El principio: en la electrólisis, la electricidad del viento descompone el agua en hidrógeno y oxígeno. El hidrógeno se mezcla con CO2 extrae aire para producir metanol, a partir del cual se refinan los combustibles sintéticos.
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