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la revista «Zadig» se embarca en la Francia del ferrocarril, ayer y hoy

la revista «Zadig» se embarca en la Francia del ferrocarril, ayer y hoy

La revisión de revisiones. Nacido en el turbulento contexto de la crisis de los «chalecos amarillos», Zadig se había fijado entonces la ambición de “reparar Francia” a través de relatos, reportajes e investigaciones dando un lugar privilegiado a escritores y artistas. Cuatro años después, sin salir de Francia, cuarto para apostar elegante cambio de fórmula para agacharse «sobre lo que nos une y nos hace soñar: nuestras pasiones de ayer y de hoy»en palabras de Eric Fottorino, el director de la publicación.

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Y qué mejor manera de comenzar esta exploración de las pasiones francesas que en tren, «motor de la primera industrialización» convertirse en una de las puntas de lanza de la transición? Como afirma François Schuiten, autor de la portada del número, el tren “puede ayudarnos a superar la crisis ambiental” y para proteger la biodiversidad, como demuestra poéticamente en la exposición “Animalia” en Train World de Bruselas, para la que creó la escenografía. Evocando las locomotoras de vapor de su infancia en Bruselas y su pasión por los ferrocarriles («punto de encuentro entre el ingeniero, el talento visual de dibujantes y diseñadores»), el diseñador exalta aquí la imaginación de las máquinas y las estaciones – “lugares que llevan elevaciones”. Un imaginario socavado en las últimas décadas por la velocidad, del que el artista quiere revivir la parte de los sueños a través de bocetos.

Primer asesinato en un tren

El poder de la imaginación del tren también es subrayado por Xavier Mauduit, que repasa, con picante erudición, la historia ferroviaria francesa en sus componentes económico y social, así como diplomático y cultural. Desde su creación, el ferrocarril asustó tanto como fascinó a muchos escritores y artistas –es a él, además, a quien debemos alterar la escuela de Barbizon, recuerda el historiador–, y hasta a los inventores del 7mi arte, los hermanos Lumière.

Salpicado de paradas informativas y turísticas, el viaje prosigue en el tren nocturno París-Collioure (Pirineos Orientales) en compañía de Blandine Rinkel, quien, con precisión, devuelve toda la singularidad del sueño que allí se saborea, con « sus vibraciones generales, el constante ruido blanco –que a veces se amplifica y toma aires de música concreta actuando sobre el inconsciente como un afrodisíaco”. Tampoco se puede perder el irresistible viaje transregional Lyon-Burdeos, sin desvíos por París. “designar cuatro trenes, tres conexiones y 8:18 am” interpretado por el hilarante Philibert Humm, acompañado por el fotógrafo Guillaume Blot. O la crónica de Philippe Jaenada sobre el escurridizo Charles Jud, quien habría cometido el primer asesinato en un tren y más tarde inspiraría el personaje de Fantômas.

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