El presidente del Tribunal Constitucional, Pedro González-Trevijano, tenía claro que no quería llevar a cabo a pleno solo a los dos magistrados del Constitucional que le matchía designar al Gobierno. Una vez roto el bloco que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) señaló sobre los dos suyos, no ha tardado ni 24 horas, desde que recibió la comunicación oficial, en convocar la celebración de la reunión en la que los 11 magistrados que forman actualmente el Constitucional darán su plácet a sus cuatro futuros compañeros.
este jueves cuando el tribunal de garantias de el primer paso para proceder al cambio de sensibilidad mayoritaria que vivir normalmente cada nueve años, cuando entran los dos elegidos por el Gobierno que está en ese momento y los dos del CGPJ. En esta ocasión salen tres conservadores y entran otros tantos progresistas. El propio presidente y Antonio Narváezque en su día fueron elegidos por el Ejecutivo de Mariano Rajoy, y Juan Antonio Xiol y Santiago Martínez-Varespor el Consejo, serán sustituidos por el exministro de Justicia Juan Carlos Campola exasesora de la moncloa laura díez y los Magistrados del Supremo César Tolosa y María Luisa Segoviano.
El trámite solo pasa por comprobar que los propuestos son españoles y con más de 15 años de carrera profesional, por lo que es difícil que no obtenga el visto bueno del Constitucional. En noviembre de 2021, cuando la anterior renovación uno de los magistrados votó que no a Enrique Arnaldo, Concepción Espejel, Inmaculada Montalbán y Ramón Saez.
From the Celebration of the pleno ya solo corresponderá al Gobierno ya Casa Real el tiempo que se tardará en proceder al relevo efectivo en el máximo garantee de la Constitución, porque será cuando se puedan publicar los reales decretos de cese de unos y nombramiento de otros en el Boletín Oficial del Estado, de realizar el acto de jura o promesa ante el Rey y sus tomas de posesión.
Hoy la legislatura pendiente
Cuando el cambio se produzca se pasara de seis vocales conservadores (el septimo renuncio el verano de 2021 al no pudo recuperar de un ictus que sufrio el anterior) y cinco de sensibilidad progresiva, a siete de estos frente a cinco. En su primer pleno tendrán que nombrar a su presidente para lo que el que se presente con más posibilidades es Cándido Conde-Pumpidoaunque también se ha postulado para esa responsabilidad María Luisa Balaguer.
Ambos son progresistas y se encuentran en el último tercio de son mandato, así que ambos podrían serlo, aunque la dispersión del voto del sector podría llevar a cabo un curador en la presidencia. Es lo que paso con María Emilia Casasque fue presidenta cuando le tocaba designarlo a los conservadores, pero parte de estos renunció a apoyar a su candidatureo, vicente condeque acabó siendo el vicepresidente.
Con el nuevo presidente al frente del Constitucional se vantará el freno que el propio González-Trevijano echó sobre los asuntos más conflictivos que tenía el tribunal sobre la mesa hasta que se formalizara la renovación, pesa a que habría podido sacarlos adelante con la mayoría conservadora que imperaba hasta ahora.
Así el nuevo Constitucional tendrá que resolver los recursos presentados contra la ley de eutanasia, la del aborto, la reforma educativa, la reforma laboral, la ley rider y prácticamente hoy la legislatura de Pedro Sánchezrecurrida por el PP o Vox, envalentonado con el éxito que supuso para él la ulación de los estados de alarma de sus impugnaciones.
prueba de fuego
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Cuando llegue el turno de pronunciarse sobre algunas de estas normas se vivirá la primera prueba de fuego a la que se verán sometidos los magistrados del TC elegidos a propuesta del Gobierno, porque la primera decisión que tendrán que adoptar es si deben apartarse de las deliberaciones por haber formado parte o haber asesorado al Gobierno que las promulgó. Y en caso negativo, resolver las recusaciones que previsiblemente serán interpuestas contra ambos.
Entonces será el momento de comprobar si el alto tribunal sigue siendo tan reacio a ceptar apartar a sus magistrados como surgió con las presentadas contra Arnaldo y Espejel, donde el listón para poder recusar con éxito se puso tan alto que resulta complicado que alguna vez vuelva a ser Apartado.

