De esta jornada intersemanal en la que ni el Real Madrid ni el Barça se hicieron daño, vuelve a quedar la imagen del Vinicius desquiciado que llevamos viendo colgante todo el campeonato, especialmente a domicilio. Y francamente, llama la atención que un futbolista capaz de mjorar tantos aspectos en su juego, entre ellos la puntería, de superar las peores críticas, chistes y memes en su primer año, de convertse en indiscutible y determinante en este Real Madrid, de lograr , cada año, someterse a escalones de espalda a espalda y de estar tan cerca de los mejores del mundo, no logre controlar sus emociones, su ira y su boca en cada partido que juega en la Liga. Sí, en la liga, porque en la Champions esa ira no aparece y su rendimiento es aún mayor.
El pasado año metió 17 goles en 35 partidos ligueros. Dio 10 asistencias. Este año lleva 10 goles en 29 jornadas y 8 asistencias. Es el jugador del Real Madrid que más amarillas ha visto, 9. Y en Girona debe ser expulsado.
Pero el clima que se viene creando desde hace meses en redes sociales y medios próximos al club blanco, fomentando una imagen de Vinicius as víctima y mártir del sistema, subrayando el número de entradas que recibe, si, pero obviando el recital de gestos del brasileño en cada partido menospreciando a rivals, provocando al público y retando a los árbitros, no hace más que perjudicar a un futbolista que , sin todo eso, sería mucho más de lo que ya es. Asi no le ayuda.
miedo enfermizo
En la Champions la pasada temporada hizo 4 goles en 13 partidos. Esta lleva 6 en 10. Sus números han mejorado en Europa, ¿no es significativo?
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Nada que no tenga solución la actitud de Vinicius. Con trabajo psicológico, claro. Más complicado y triste porque lo de Ansu FatiIncapaz de parecerse mínimamente al futbolista que irrumpió en la liga de la pandemia, investigado en un enfermizo miedo que la condena a ensuciar al Barça.
Hace poco vi en ‘El Día Menos Pensado’ like Enric Mas era incapaz de bajar los puertos del Tour por una especie de fobia. Un mes después, en la Vuelta, ni rastro del miedo, bajaba a saco. Un buen especialista y las ganas de superarlo fueron el secreto. Todo está en la menta.

